miércoles, 15 de marzo de 2017

PRÁCTICA 20

Nos propusieron en clase reflexionar por grupos acerca de la importancia de la familia en el desarrollo de la infancia.

La familia es el grupo humano primario más importante en la vida del hombre, la institución más estable de la historia de la humanidad. El hombre vive en familia, aquella en la que nace, y, posteriormente, la que él mismo crea. Es innegable que, cada hombre o mujer, al unirse como pareja, aportan a la familia recién creada su manera de pensar, sus valores y actitudes; trasmiten luego a sus hijos los modos de actuar con los objetos, formas de relación con las personas, normas de comportamiento social, que reflejan mucho de lo que ellos mismos en su temprana niñez y durante toda la vida, aprendieron e hicieron suyos en sus respectivas familias, para así crear un ciclo que vuelve a repetirse.

A lo largo de la carrera, he ido estudiando varios autores que defienden la importancia de las familias en la educación y en la infancia de los niños y niñas por ello quiero destacar dos de ellos. En primer lugar, J. A. Comenius (1592-1670) subrayó el papel de la Escuela Materna, como primera etapa de la educación, que ocupa los primeros seis años de la vida del niño, considerados por él como un período de intenso crecimiento físico y de desarrollo de los órganos de los sentidos y, a continuación, E. Pestalozzi (1746-1827) que, en su propuesta de educación para el desarrollo armónico del niño: físico, intelectual, moral y laboral defendió como mejor y principal educador a la madre para las cuales escribió un manual “Libro para las Madres” o “Guía para las Madres” en el cual orientaba como desarrollar la observación y el lenguaje de sus menores hijos.

Añadir que la familia y la escuela es una unión necesaria pues, cuando los padres adquieren ciertos conocimientos y desarrollan determinadas habilidades, son capaces de autorregular su función educativa. Cuando un niño o niña acude a la escuela y recibe, a parte, una educación, estimulación y guía por parte de su padre y madre, posee grandes ventajas respecto al resto de niños y niñas ya que, su familia es la encargada de orientarlo acerca de sus problemas educativos y estimulación.


Por último, remarcar el gran valor de contextualizar los aprendizajes en situaciones cotidianas significativas, es decir, que los conocimientos que adquiera el alumnado esté en entornos del día a día y que sean funcionales para un futuro.  El niño en su hogar aprenderá a decir la verdad, a compartir sus cosas, a respetar las cosas del vecino, y ese aprendizaje va a estar matizado por el tono emocional que le impriman los padres, los adultos que le rodean, por la relación que con él y ella  establezcan y, muy especialmente, por el ejemplo que le ofrezcan.

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