En la sesión de clase de desarrollo personal de hoy, 13 de
febrero de 2017; hemos visto una dos puntos del bloque 1.1 que se titulan la higiene postural y la higiene
del sueño.
En el primer punto, la
higiene postural, hemos visto las causas que pueden influir en las
alteraciones de espalda en los niños y niñas como son el mobiliario inadecuado,
la postura incorrecta, la mala ubicación del mobiliario escolar respecto al
profesor y a la pizarra, la carga excesiva de mochila y el sedentarismo y falta
de actividad deportiva. Además, hemos observado unas gráficas de cómo debemos
realizar, de manera correcta, varios movimientos de nuestra vida diaria.
En segundo punto, la higiene del sueño, hemos conocido qué
es el sueño, por qué necesitamos dormir, qué produce la falta de sueño, los
principios básicos de la higiene del sueño y, el patrón de sueño que pueden tener
los niños y niñas.
El sueño es el estado de reposo uniforme de un organismo en
contraposición al estado de vigilia, es una necesidad biológica para el buen
funcionamiento del organismo. Dormimos porque el sueño nos sirve para restaurar
en los organismos el desgaste ocurrido durante la vigilia, es decir, “para
recargar las pilas” y además, a través de él se forman nuevas conexiones
neuronales. La falta de sueño repercute negativamente en el rendimiento escolar
y en el estado de humor, produce mayor riesgo de accidentes, fallo de medro
(fracaso del crecimiento y retraso del peso para la edad).
Para acabar, los niños cuando son más pequeños necesitan
dormir más, por ejemplo, un niño o niña de un mes duerme de 5 a 18 horas
diarias en periodos de 2 a 6 horas y un niño de un año o más sólo necesita una
siesta después de comer y por la noche, unas 10 o 12 horas.
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